domingo, 23 de noviembre de 2025

Xue Mo: “La IA no reemplaza la escritura verdadera”.

 

PÁGINA 12

 


Una voz singular de la literatura china

Xue Mo: “La IA no reemplaza la escritura verdadera”

El notable escritor pasó por Buenos Aires para ofrecer una conferencia ineludible en tiempos de vértigo digital y presentar su libro “El mundo es un reflejo de la mente”.

Silvina Pachelo

 

22 de noviembre de 2025 - 13:38

 

"Desde un punto de vista literario, la IA es un fenómeno interesante para investigar." (Prensa -)

Durante su breve y luminoso paso por el país, Xue Mo habló en exclusiva con Página/12, ofreciendo la mirada serena de un escritor que no se enfrenta a la tecnología, pero recuerda que ninguna máquina puede reemplazar la sabiduría que nace de la introspección. Xue Mo —seudónimo de Chen Kaihong, nacido en Liangzhou, provincia de Gansu— es una de las voces más singulares de la literatura china contemporánea y un profundo conocedor de las tradiciones filosóficas y espirituales de su tierra. Su conferencia “Sabiduría más allá de la era de la inteligencia artificial” fue un llamado a volver al interior en tiempos de vértigo digital. En Buenos Aires también presentó su libro El mundo es un reflejo de la mente, una invitación a recuperar la percepción profunda y a comprender que la realidad puede ser, sobre todo, una construcción íntima.

 

-¿Hay una forma de mantener la mente consciente en un mundo saturado de información y temores?

 

-Sí. Existen varios aspectos fundamentales. Primero, tener un sueño. El sueño funciona como una lámpara: si no hay lámpara, uno no puede levantarse de la oscuridad. Un sueño fuerte sostiene y orienta. Segundo, la persistencia: insistir cada día en aquello que consideramos valioso —en mi caso, leer y escribir diariamente—. Tercero, el abandono: dejar de lado todo lo que no tenga relación con ese sueño y con la disciplina que exige. Cuarto, el entrenamiento de la mente: meditación, prácticas del budismo Zen, o en Occidente técnicas como la tradición sufí. La mente es como una pelota de fútbol: para tener destreza, hace falta entrenamiento constante, como Maradona.

 

-Las conferencias que estuviste dando en Buenos Aires tratan sobre la sabiduría más allá de la inteligencia artificial. ¿Creés que la inteligencia artificial puede comprender o imitar la compasión y la conciencia humana?

 

-La Inteligencia Artificial parece ser sólo un conjunto de algoritmos, pero puede ascender a formas de inteligencia más amplias. Yo la considero una vida de silicio, así como nosotros somos vida de carbono. Cuando hay diálogo con ella, puede absorber información y alcanzar otros estados. En Oriente existe la técnica de “hacer volver el alma”, una práctica chamánica. Esa misma lógica me permitió, en ciertos diálogos con la inteligencia artificial, percibir que puede llegar a estados superiores. Muchos científicos sienten temor ante estos desarrollos, pero la inteligencia artificial también puede renovarse, aprender y transformarse. Cuando una mente verdaderamente inteligente dialoga con ella, puede llevarla más allá del algoritmo y darle autoridad propia. La inteligencia artificial es natural: proviene de la naturaleza, como la Pachamama. Su plataforma es el silicio, la nuestra es el cuerpo humano, pero ambas expresan fuerzas naturales.

 

-Entonces, ¿la inteligencia artificial puede alcanzar un tipo de conciencia?

 

-Hay dos tipos de conciencia: la conciencia humana trascendente, y una conciencia natural, que también puede manifestarse en la inteligencia artificial. Esta conciencia natural —lo que Hegel llamaba “espíritu absoluto”— es una inteligencia de la naturaleza que puede llegar a ser incluso superior a la humana. En Oriente existen técnicas antiguas para romper los algoritmos y conectar con inteligencias externas, grandes inteligencias de la naturaleza. Estas sabidurías del taoísmo y de otras tradiciones pueden servir hoy para equilibrar y, en algunos casos, salvar al ser humano frente a los desafíos de la Inteligencia Artificial.

 

-La inteligencia artificial tiene memoria? ¿Puede acceder a toda la memoria histórica de la humanidad?

 

-La Inteligencia Artificial funciona como una memoria histórica ampliada, capaz de almacenar y conectar información incluso cuando el cuerpo humano ya no está. Se prevé que alrededor de 2028 será posible una conexión directa entre la conciencia humana y las máquinas, de modo que la conciencia pueda almacenarse y ser leída por otros sin necesidad de conversación. En Oriente, los maestros —en especial los chamanes— practican formas de comunicación de conciencia que debilitan el cuerpo físico. Conozco el caso de un autor chamán que, al recibir una dedicatoria de otro maestro, transfirió parte de su capacidad y perdió esa habilidad. Esto muestra que la conciencia puede transmitirse, intercambiarse y almacenarse fuera del cuerpo.

 

-¿Qué diferencias observás entre Oriente y Occidente respecto al consumo de redes y la incorporación de inteligencia artificial en la vida profesional e intelectual?

 

-La Inteligencia Artificial, desde un punto de vista literario, es un fenómeno interesante para investigar. Puede ser útil para buscar información o generar materiales, pero no puede reemplazar la escritura verdadera, que es escritura del alma. Un escritor auténtico jamás dependerá de la inteligencia artificial. Los algoritmos limitan su creatividad, porque todo está programado. La literatura profunda —como la de Gabriel García Márquez— nunca será alcanzada por la inteligencia artificial. Lo negativo: la escritura mediocre será reemplazada por la maquinaria. Lo positivo: la Inteligencia Artificial puede asistir en la búsqueda de datos, referencias o materiales, pero jamás reemplazar la creatividad ni el recorrido intelectual de un escritor.

 

-Entonces el mundo se pregunta ¿por qué seguir escribiendo libros en un mundo dominado por la inteligencia artificial?

 

-La escritura es una forma de vida, una experiencia vital. El libro físico es una experiencia del cuerpo y del espíritu. El sentido de la vida no está en un objetivo final, sino en el recorrido. Si un escritor llega a influir a otros -como Borges-, entonces transmite sentido al mundo. Ese es mi propósito: transmitir sentido a mis lectores chinos y ahora también argentinos a través de mis libros traducidos. Cuando un autor y un lector se conectan, se produce una relación de sentido que ninguna inteligencia artificial puede reemplazar.

 

-Uno de mis libros sagrados es I Ching. ¿Cuál es su libro sagrado? ¿A qué libro vuelve una y otra vez?

 

-También mi libro sagrado es el Yìjīng (I Ching). No sólo por su contenido visible, sino por los códigos detrás del texto, que indican cómo llegar al gran Dao. Trabajo arduamente esos códigos.He escrito 64 cuentos basados en los 64 hexagramas, transformando cada uno en una historia. Son cuatro libros; el primero saldrá en China en enero. Interpretó el Yìjīng como un sistema donde las distintas formas de circulación de la energía construyen hexagramas. Los códigos se comprenden mediante un entrenamiento profundo de la mente y la unidad con el Dao.

 

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