LOS QUE MENOS ENTIENDE LA IA SON SUS MÁS ENTUSIA.STAS
Estamos
descubriendo algo sorprendente con la IA: quienes menos la entienden terminan
siendo sus mayores entusiastas
Un
estudio muestra que quienes menos entienden la IA son los que más la usan
La
percepción de magia impulsa el entusiasmo por estas herramientas
Los
expertos piden equilibrar curiosidad, conocimiento y transparencia
5 Septiembre 2025
Javier
Marquez
Editor
– Tech
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Imagina
que pides a ChatGPT o Gemini un poema, una receta o un resumen y la respuesta
aparece pulida en tu pantalla en cuestión de segundos. Ahora pregúntate qué
ocurre detrás: modelos entrenados con millones de datos, procesos de inferencia
en tiempo real. Quienes comprenden ese mecanismo suelen mirar la IA con
más escepticismo; quienes no lo entienden tan bien tienden a verla con mayor
fascinación. Un estudio reciente sugiere que esa diferencia de
comprensión ayuda a explicar quiénes la adoptan con más entusiasmo.
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Lo
habitual con las nuevas tecnologías es que los primeros en adoptarlas sean
quienes mejor las entienden. Con la inteligencia artificial ocurre lo
contrario. Una investigación publicada en Journal of Marketing por Stephanie
Tully, Chiara Longoni y Gil Appel muestra que las personas con menor
alfabetización en IA suelen ser las más entusiastas a la hora de usarla.
El hallazgo se repite en distintos contextos y países: cuanto menos se
comprende cómo funciona, más fascinación genera y mayor es la disposición a
incorporarla en el día a día.
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Cuando
entender menos significa entusiasmarse más
Como
apunta WSJ, para llegar a estas conclusiones, los autores desplegaron una
batería de estudios en varias fases, con encuestas y experimentos realizados en
27 países. Además de evaluar tareas concretas, midieron la alfabetización en IA
con instrumentos propios, como un cuestionario de 25 preguntas, y con una
prueba de 17 preguntas elaborada con dos sistemas de IA. En uno de los
experimentos, 234 estudiantes universitarios indicaron si usarían una
herramienta gratuita para trabajos académicos que iban desde analizar el inicio
de la Primera Guerra Mundial hasta escribir un poema romántico. El patrón
fue consistente: cuanto menor era el conocimiento técnico, mayor la disposición
a usarla.
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Según
los autores, el vínculo entre baja alfabetización y entusiasmo no se explica
por creer que la IA es más capaz o menos peligrosa, sino por cómo se interpreta
su funcionamiento. Para quienes no conocen los detalles técnicos, ver a
un sistema generar contenido creativo puede resultar sorprendente y hasta
misterioso. Esa sensación de magia despierta curiosidad y confianza, lo
que hace que estas herramientas resulten más atractivas. Los investigadores
añaden que esta relación tampoco está vinculada a valoraciones sobre la
capacidad de la IA, a juicios éticos ni al miedo a su impacto, sino
precisamente a esa aura de “magia”.
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El
trabajo también subraya que este patrón no significa que la fascinación por la
IA sea universal ni que desaparezca al comprender su funcionamiento.
Quienes tienen más formación tienden a ver algoritmos donde otros ven magia, lo
que no implica desinterés, sino una aproximación más crítica. Además, los
resultados reflejan tendencias generales y el entusiasmo puede variar según el
contexto, el tipo de tarea y la experiencia previa del usuario. El estudio no
pretende simplificar el debate, sino aportar datos sobre cómo percibimos estas
tecnologías.
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Ia
Movil
Los
investigadores apuntan que estas conclusiones pueden tener aplicaciones
directas para empresas que desarrollan productos basados en IA. Identificar a
los usuarios con menos conocimientos técnicos como un público más receptivo
puede ayudar a diseñar estrategias de marketing y experiencias de uso más
accesibles. Al mismo tiempo, advierten que alimentar el misterio de estas
tecnologías puede ser contraproducente: cuanto más opaca es una herramienta, más
difícil resulta construir confianza a largo plazo. El reto está en equilibrar
la curiosidad con la transparencia sobre cómo funcionan los sistemas.
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El
estudio sugiere que el asombro es una puerta de entrada eficaz a la
inteligencia artificial, pero no sustituye al conocimiento.
Aprender cómo funcionan estas tecnologías ayuda a reconocer sus riesgos,
valorar sus beneficios y tomar decisiones más informadas sobre su uso. Para los
usuarios, familiarizarse con los fundamentos técnicos es una forma de seguir
explorando sin dejarse llevar solo por la novedad. La fascinación puede seguir
ahí, pero acompañada de criterio, lo que a largo plazo permite una relación más
saludable y productiva con la IA.
(Fuente:
Xataka)
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