El
cerebro como último territorio libre.
Las
advertencias de Rafael Yuste en su conversación con La Vanguardia sobre el
futuro de la neurotecnología y la urgencia de blindar los neuroderechos
Pep
Martorell
dic
01, 2025
Me
ha impresionado esta entrevista a Rafael Yuste en La Vanguardia.
Yuste
es uno de los neurocientíficos más reconocidos en el panorama internacional.
Profesor de la Universidad de Columbia y director de su NeuroTechnology Center,
es reconocido por sus contribuciones pioneras al estudio de los circuitos
neuronales y por desarrollar técnicas innovadoras de imagen y manipulación de
la actividad cerebral.
Además,
ha sido una de las voces que han impulsado el debate global sobre los
neuroderechos, promoviendo marcos éticos y legales que protejan la privacidad y
la integridad de la actividad cerebral. Su trabajo en este ámbito busca
anticipar los riesgos de las neurotecnologías emergentes y garantizar su uso
responsable.
De
la entrevista, destaco algunas perlas:
“Llevamos
100.000 años mejorándonos, desde inventar el fuego a las gafas para ver mejor.
Ahora vamos a poder tener gafas mentales para pensar mejor, tener más memoria”
“El
mercado está a punto de despegar porque vendrán dispositivos para traducir las
palabras e imágenes que conjuras en la mente”
“Ahora
sabes que puedes ser tú o no. Te pueden cambiar, alterar tu personalidad. Tiene
que ser quizá el derecho más importante”
“El
cerebro es el santuario de la mente y no debe entrar nadie sin una buena razón
médica. El libre albedrío debe ser protegido por ley”
Parece
claro que la neurociencia es una de las nuevas fronteras del conocimiento. Y
que, gracias a la tecnología física y a la IA, los avances en esta disciplina
serán increíbles en la próxima década.
Uno
de los retos, como dice Yuste, es garantizar los derechos fundamentales,
idealmente antes de que la tecnología nos desborde. Con la IA ya hemos visto
qué difícil es regular cuando la tecnología en cuestión ya está por todas
partes.
Es
apasionante, y entrevistas como esta ayudan muchísimo a entenderlo un poco
mejor.
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